La Taberna del Blues

John lee hooker jr.

John Lee Hooker Jr. en la Sala Albéniz de Gijón. (Por Ladyblues)

He podido leer en varias entrevistas que John Lee Hooker Jr. no quiere ser la sombra de su padre, que quiere llevar sus propios zapatos, pero se pasó la noche recordándonos su nombre, e incluso preguntándoselo a un entregado público gijonudo.

-“¿Sabéis cómo me llamo? ¿Sabéis quién soy? ¿Sabéis cuál es mi nombre?”

Hooker lleva en España desde el 9 de Marzo y está presentando su disco Blues with a vengeance, con el que tiene una nominación para los WC Handy, con cuatro músicos desconocidos por mí hasta ahora (llámenme ustedes ignorante).

Hooker Jr. cantando, William Griffin al piano, con unos garrotes que ni Arnold “esvuarzeneggar” cuando ganó Mr. Olimpia allá por el pleistoceno; otro Jr. a la batería, John Handy, tirando de “gancheto-brazo” para alcanzar unos platos que estaban situados unos 12 metros sobre su cabeza; un jovencísimo guitarrista, Jeff Horan y finalmente Craig Robinson al bajo, realmente discreto el hombre, a diferencia de su camisa ;-)

R&B y funky para una banda que empezó bastante flojilla y que gracias a los bailes de San Vito de Hooker Jr. y al “genio” que sacó a posteriori el (pueril) guitarrista dejó al público Gijonés agotado. Se fueron creciendo con cada tema.
El sonido de la sala era bastante mediocre, lo cual me cogió de sorpresa, ya que se trataba un antiguo teatro rehabilitado y en general los teatros suelen tener buena acústica.

Hooker Jr. es un cantante “normalito”, que a falta de otros recursos se dedica a bailar y a hacer el papelón de “front man/showman”. Constante interactividad con la gente, que se lo pasó estupendamente colaborando.
Una armoniquilla no habría estado de más. Faltaba ahí algo, ¡qué diablos!
El “teclas” William Griffin tenía mucho genio y formas pero, en mi opinión, algo de mal gusto. En algunos momentos de la noche creí que “la cabra” aparecería súbitamente para subirse a la banqueta.
El batería John Handy “tenía pegada” pero no decía mucho. En serio, no había visto colocar unos platos a esa altura en mi vida. Al final del bolo tuvo su pequeño momento de gloria a lo Manolo el del bombo. Pero poco más.
El bajista Craig Robinson estaba, a secas. No recuerdo ni un solo de bajo ni en los temas más “funkyloides”, ¡un poco más de presencia del instrumento habría sido lo suyo!
Los solos corrieron a cargo del pianista y del guitarrista –para variar- en su totalidad.
El Guitarrista Jeff Horan fue lo mejor de la noche (y sin susto). Siempre he admirado a los guitarristas que se las tienen que arreglar para que con una sola guitarra el bolo camine bien y lo consiguen. No hay guitarra rítmica apoyando, búscate la vida y cúrratelo. Eso hizo. Al principio lo noté algo agarrotado, diría que tímidín, pero al final el chaval se volvió “llocu” (loco). Evidentemente hubo momentos durísimos de subida de volumen y guitarra sobre los hombros, pero es normal, eso a la gente le va la de Dios. En mi opinión es un guitarrista bastante fino (visto lo visto y oido lo oido), con mucha tendencia “Bibikiniana” y “Albertkiniana”.

El repertorio era variado y en la línea esperada con un final homenajeando a su padre. Lógico ¿verdad? Está claro que este hombre se está abriendo paso (aunque lleve cantando desde los 8 años) a costa de un repertorio comercial, entendiendo como tal aquello que sin ser lo mejor llega a un público más variado, para todos los gustos. ¡Qué coño, como debe ser! Así aprovechamos la coyuntura, que cuanta más gente se anime a ir a estos bolos más posibilidades hay de que sigan contratando a músicos de Blues por Gijón.

Lo mejor de la noche: la compañía, el guitarrista, ver a la peña del Savoy pasándoselo como Dios (daba gusto verles). Debieron montar buena fiesta en su garito tras el concierto y la entrega del resto de público. No es por nada, pero en Gijón siempre ha habido un público muy “cálido” y agradecido.

Me permito el lujo de acabar con LA FRASE del propio Junior:
Si yo crecí y pude usar los zapatos de mi padre, ahora quiero seguir andando con los míos propios”… ¿Aceptamos barco?

 

 


La Taberna del Blues