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Tras la disolución de The Blues Machine, Mingo, Fernando, Alberto y Quique reclutan a Brent y Xavi para formar The Blues Blasters. Una maqueta con cuatro temas les proporciona la grabación de su primer CD, Keep the Blues Alive, editado por la discográfica Big Bang, tras lo cual Julián sustituye a Alberto en los teclados. Durante este tiempo, Bruce Ewan ha seguido engrosando su currículum internacional con continuas giras por Argentina, Chile y Brasil, mientras prosigue su carrera musical en USA, no solo con su habitual presencia en los escenarios de los grandes festivales, sino también como mentor de figuras del blues latino como Miguel Botafogo o Big Gilson. Desde su primera gira española, Bruce consideró la idea de presentar al público americano una muestra del actual blues europeo. De este modo, puso manos a la obra para organizar una serie de actuaciones que permitiesen a The Blues Blasters cruzar el Atlántico. Varias copias del CD distribuidas entre los organizadores de festivales y conciertos fueron suficientes para asegurar un número de galas que hicieran rentable el proyecto, tanto en el plano musical como en el económico. Bruce nos presentaría en cada concierto y terminaríamos la actuación compartiendo el escenario con él durante los últimos temas. Nuestro miedo inicial a cual fuera a ser la respuesta del publico americano ante unos forasteros tocando una música en teoría ajena a su cultura pronto se disipó. Desde el primer golpe de baqueta pudimos apreciar y sentir el apoyo y la admiración de la gente en todos y cada uno de los conciertos. La crítica positiva en boca de eruditos e intérpretes cobraba doble valor allí. La experiencia musical ha sido inigualable y ha contribuido aún más a reforzar el sonido compacto de la banda. A toda prisa recogimos el equipo y nos dirigimos hacia Falls Church, en Virginia. Hora punta, autopista colapsada, pero llegamos a tiempo. Concierto en un escenario móvil, en el Nottaway Park, zona residencial en plena naturaleza. Buen equipo de sonido. El público sentado en el césped, la mayoría aprovechando para hacer picnic y disfrutando del concierto. Sin duda, el nivel musical de la audiencia, en lo que a blues se refiere, es bastante elevado. Entre pase y pase muchos se acercaron a hacer peticiones de algunos standards, e incluso algunos se desplazaron allí tras escuchar nuestro disco en una entrevista radiofónica que nos hicieron el día anterior y se difundió por gran parte de la costa este. 19 de julio: esta vez nos quedábamos en la capital, en el barrio negro/hispano por excelencia y la zona de mayor ambiente de la ciudad. Lugar: el afamado Madams Organ, recientemente citado en el propio Playboy como uno de los lugares calientes de DC. ¡Tres pases de hora y media! Lleno a reventar, auténtico ambiente de club con la gente bailando, humo, sudor y alcohol hasta altas horas, mucho público de color y la habitual pelea al terminar con profusa presencia policial. Genuina noche de blues en la cuna del blues. 24 de julio: Kennedy Center. Probablemente el momento culminante de la gira. Es el principal centro cultural de la capital y uno de los más prestigiosos de todos los Estados Unidos. Estrictas medidas de seguridad. oncierto breve, unos 50 minutos tal como exigía el protocolo. Emitido en directo para la www. Organización y sonido impecable. Nutrida presencia del cuerpo diplomático español. Lleno absoluto (ver web http://www.kennedy-center.org/programs/millennium/)
El día aún dio más de sí. Por la noche jam session en el Zoo Bar, lugar de conciertos y copas en el centro de Washington. La banda incluía a los mejores músicos de blues de la zona, gente con solera y compañeros de fatigas de Bruce en la escena de DC desde finales de los 70. Por no extendernos demasiado con cada uno de ellos, sólo mencionar que Rusty Bogart, el guitarrista, alterna con el gran Alex Schultz en las grabaciones y conciertos de gente como Big Joe & the Dynaflows, representantes por excelencia del blues blanco de la costa este. Al final de la noche, Bruce nos trasmitió la sorpresa y la enhorabuena de parte de los músicos. El que gente de tal talla musical te felicite y te haga llegar su genuina admiración por tu música es el mayor de los halagos. 25 de julio: Silver Spring, Maryland. En realidad una zona de las afueras de la capital, cerca de donde nos alojábamos. Carpa erigida ex-profeso para el evento. Ambiente festivo, venta de camisetas, comida étnica, bebidas, gente en el césped disfrutando de la única tarde fresca en muchos días, dos pases, con la colaboración de Marty Baumann, guitarrista de The Solid Senders ( banda de acompañamiento de Bruce Ewan) y buen número de CDs vendidos. No había actuación programada para el día siguiente, 26 de julio. Pero no siempre se tienen oportunidades de tocar en USA, por lo que llegamos a un acuerdo con el dueño del Half Moon, garito bluesero en las cercanías del hotel, el cual, haciendo gala de un nefasto instinto financiero, accedió a concertar la actuación a cambio de las copas. La noche fue larga. Tanto Bruce como algunos de los incondicionales de la escena del blues en Washington subieron en repetidas ocasiones a compartir escenario. La gente y nosotros lo pasamos en grande. Gran sesión de BLUES con mayúsculas. Como despedida, nueva jam al lado de uno de los pocos armonicistas de color de la zona: Charlie Sayles, cuyas grabaciones Night aint Right y Union Mision Blues ya se han convertido en clásicos. La experiencia musical ha sido irrepetible y provechosa. Tocar en los sitios en los que lo hemos hecho, junto a los grandes bluesmen con quien hemos compartido tablas y enfrente de un público entendido y entusiasta son sensaciones únicas en la vida de un músico. Las críticas unánimemente favorables en boca de expertos que han convivido con el blues desde siempre son verdaderamente alentadoras. Nuestro agradecimiento especial a Bruce Ewan, sin cuya ayuda no se hubiera gestado el viaje. Sin duda, nuestro compromiso con mantener el blues vivo y en buena forma es ahora más fuerte que nunca. Keep the Blues Alive!! The Blues Blasters |