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Armónicas:
algunas preguntas y respuestas (la verdad está ahí fuera).
Por David
García
Texto
Por David García, adaptación
web : la taberna del blues.
Imagenes (*) Por cortesía de Steve Baker,
The Harp Handbook 1989
Indice-enlace.
Prologo
|
¿Qué es una armónica?
|
¿Es
fácil tocar la armónica?
| ¿Qué
clases de armónicas existen?
| ¿Qué
armónica me compro para empezar?|
¿Cómo
se distribuyen las notas en una armónica?
| ¿Cómo
funciona una armónica?
| ¿Qué es un bending? | ¿Cómo
se hace un bending?
| ¿Qué
son los overblows y overdraws
| ¿Qué
es eso del "tono"?
| ¿Cómo
consigo una buena amplificación?
|
¿Cómo se afina una armónica?
| ¿Qué
es eso de las "posiciones"?
| ¿Qué discos me compro? | ¿Cómo
aprendo a tocar la armónica? | ¿Dónde
encuentro información en internet? |

Prólogo
Antes
de que comencéis a leer, queridos aficionados al blues con inquietudes
armoniqueras, vaya por delante la siguiente advertencia: es éste
un escrito completamente subjetivo, personal e intransferible, y por
tanto surtido de opiniones y enjuiciamientos que quizas no coincidan
con los vuestros propios, ni necesariamente con los de la administración
de esta web (de lo cual evidentemente no se hacen responsables los administradores).
Probablemente podría haber escrito algo más aséptico
y despersonalizado, pero simplemente no me apetecía, así
que he aquí lo que mi mente calenturienta tiene que decir por
el momento sobre éste nuestro instrumento.
Un
principio como otro cualquiera puede ser el aclarar de antemano que
la grafía correcta es armónica, esto es, sin h y con tilde
en la o. Es habitual encontrar escrito harmonica, por ser así
como los sajones lo hacen y muchas veces por desconocimiento de la existencia
de una palabra propia en nuestro idioma. Y sí, cuando veáis
u oigáis por ahí la palabra harp, también se refiere
a la armónica (viene de French harp, si bien no se sabe a ciencia
cierta por qué surgió esta expresión, y en algunas
ocasiones os podéis encontrar la expresión mouth harp,
o arpa de boca, que es otra forma, más antigua y en desuso, de
referirse a ella).
Dicho
esto, y como aunque la voluntad es grande, pero el tiempo y los conocimientos
son escasos, no pretendo escribir un tratado completo sobre la armónica,
ni un método de aprendizaje (bastante tengo con aprender yo),
ni una historia de la armónica en el blues, ni nada por el estilo,
aunque estaría bien, dada la carencia de buenos libros al respecto
en español (animo desde aquí a quien posea el tiempo y
los conocimientos necesarios a enmendar esta falta). Como suele suceder,
en inglés hay libros a patadas, así que si algún
angloparlante está interesado, luego hay una pequeña bibliografía,
en la que, también como suele suceder, no están -ni mucho
menos- todos los que son, pero sí son todos los que están.
La opción que he elegido para darle un mínimo de coherencia
formal a mis desvaríos es una especie de compendio de respuestas
a las dudas que he observado que con más frecuencia asaltan la
mente de quienes por primera vez se acercan al mundo de la armónica:
una lista de FAQs (Frequently Asked Questions), como dicen los guiris.
Cualquier duda que tengáis y no se haya incluido podéis
consultarla libremente con un mail a bluesharp@tabernablues.org
. Si sé responderla, lo haré encantado, y se haría
la oportuna actualización del documento que estáis leyendo.
Así pues, empecemos...
¿Qué
es una armónica?
Una
armónica es un instrumento (musical). Su sonido procede del desplazamiento
de una columna de aire que hace vibrar unas lengüetas metálicas
que se encuentran en su interior. Ésta era fácil, jeje...
¿Es
fácil tocar la armónica?
Digamos
que tocar la armónica es muy fácil, debido a que cualquiera
que haya tenido una en sus manos y la haya soplado habrá observado
que suena, y que no lo hace cacofónicamente, al contrario de
lo que pasa si uno le da zarpazos aleatoriamente a un piano o una guitarra.
Eso es debido a la distribución de las notas a lo largo del instrumento
(hablaremos de eso después), y es la causa, además de
ser un instrumento barato, de que sujetos como Bob Dylan, Bruce Springsteen,
Van Morrison o, a nivel local, el ínclito Ramoncín, perpetrador
del riff más inefable de todos los tiempos en su hit internacional
"Litros de alcohol", hayan trascendido al público general
como armonicistas, y la gente se crea que tocan bien...Lo realmente
complicado, por tanto, no es tocar, sino tocar bien. Aprovechar convenientemente
la versatilidad del instrumento, mucho mayor de lo que a priori se podría
pensar, no es tarea sencilla, y requiere dedicación y esfuerzo
(algo que parece que nuestros amigos de arriba no están muy dispuestos
a desperdiciar, teniendo en cuenta el enorme gasto de energías
que les produce componer sus poemas cantados -por decir algo-, ensalzar
el American way of life y las virtudes de los maravillosos EEUU o participar
en animadas e intelectuales tertulias televisivas tras años de
micciones sobre las cabezas del público extasiado).
¿Qué
clases de armónicas existen?
Las
armónicas más conocidas y de uso más extendido
son las llamadas diatónicas, también conocidas como "armónicas
de blues". Tienen diez agujeros (aunque también las hay
de doce o incluso catorce), cada uno con dos lengüetas, una para
el sonido aspirado y otra para el soplado, y una afinación Richter
o diatónica (ver afinaciones más adelante). Sin embargo,
éstas no son sino la punta de un iceberg de armónicas
que pueden no tener nada que ver con éstas salvo que suenan al
vibrar una (o varias) lengüetas de metal. Hay armónicas
cromáticas, octavadas, trémolo..., y continúan
apareciendo nuevos tipos de armónica, como las overblow.

Hohner Chromonica64
|
Las
armónicas cromáticas son ésas que tienen una "palanquita"
en un extremo. Su afinación es distinta a la de las diatónicas,
sus lengüetas están cubiertas por unos trocitos de plástico
llamados en inglés valves (se me hace raro llamar a esas cosas
válvulas, de ahí que dé el nombre en inglés),
y las hay de 10, 12 y 16 agujeros.
Se
utilizan, además de para el blues, para tocar jazz y clásica.
Alguna vez os habréis preguntado para qué sirve esa palanquita.
Pues simplemente, la nota que se obtiene en cualquier agujero con ella
pulsada es medio tono más alta que la que se otiene sin pulsarla.
Eso permite tener fácilmente disponibles todos los semitonos
de cualquier escala. Existe (mas bien existía, porque yo no conozco
ningún sitio donde todavía se venda) un modelo de armónica
cromática sin palanca. Consiste esencialmente en una armónica
de casi medio metro de largo en la que cada agujero da, soplando, medio
tono más que el agujero anterior. De ahí que se necesiten
tantos agujeros para cubrir varias octavas de medio tono en medio tono
y la armónica sea tan larga. Curiosamente, en esos agujeros sólo
se puede soplar, no hay notas aspiradas.
Existen
también unos modelos de armónicas de diez agujeros que
tienen "palanquita", pero cuya afinación es diatónica:
las Hohner Koch y Slide Harp. Se supone que se crearon para aportar
más versatilidad a la armónica en su uso para el blues,
de forma que su afinación diatónica permitiera por medio
de los bendings (ver más adelante) obtener ese sonido característico
del blues, y además se le añadiera la comodidad de poder
subir medio tono la nota de cada agujero por medio de la palanca. La
única diferencia entre la Koch y la Slide Harp es que ésta
tiene algunas de sus lengüetas provistas de las "válvulas"
de las que hablábamos antes, lo que le confiere un sonido algo
distinto. Por cierto, por si os lo preguntáis, la forma en la
que la palanca sube medio tono la nota es muy sencilla: en lugar de
haber dos lengüetas por agujero, en las diatónicas hay cuatro:
dos para soplar y dos para aspirar, uno de los pares afinado medio tono
por encima del otro. Lo que hace la palanca es obturar una u otra parte
del agujero, descubriendo así un juego de lengüetas u otro.
Las
armónicas octavadas también tienen cuatro lengüetas
por agujero, solo que tanto soplando como aspirando suenan dos a la
vez. Además, de esas dos que suenan en cada caso, una está
afinada una octava por encima de la otra, con lo cual se produce un
sonido octavado al tocar: siempre suenan al mismo tiempo una nota y
su correspondiente octava. Las armónicas trémolo son muy
parecidas, con la diferencia de que en lugar de estar en cada agujero
uno de los pares de lengüetas una octava por encima del otro, en
éstas están solamente un poco (unos pocos hertzios, ni
siquiera medio tono) por encima, con lo cual al tocar se produce un
efecto de trémolo. Estos dos tipos de armónicas se utilizan
principalmente para tocar folk, aunque ha habido armonicistas de blues
que las han usado en sus discos.
Las
armónicas overblow son un poco más complejas de describir.
Cuando hable acerca de la técnica del overblow procuraré
acordarme de hablar de ellas.
Finalmente,
cada uno puede crearse su propio tipo de armónica. Basta con
afinar la que tenga según le apetezca (sí, una armónica
se puede afinar). Si os hacéis armonicistas reconocidos y convencéis
a alguna marca de que comercialice vuestra armónica podéis
sacaros una pasta. Así lo hizo Steve Baker, y ahora hay una Hohner
Marine Band Steve Baker Tuning. Hay también afinaciones menores,
afinaciones country...en fin, para escoger lo que queráis.
¿Qué
armónica me compro para empezar?
Bueno...lo
habitual es comprarse una diatónica de las de diez agujeros.
El mercado está inundado por Hohner, pero hay otras marcas. Posiblemente
la que más se conozca, aparte de Hohner, sea Lee Oskar. Hay otras:
Huang, Suzuki, Hering...pero esas sólo las podéis pillar,
que yo sepa, a traves de internet. En las tiendas encontraréis
unos pocos modelos de Hohner y con suerte, alguna Lee Oskar. Entre estas
dos marcas hay una discusión interminable, como la de Fender
vs. Gibson: Hohner vs. Lee Oskar. Pero antes de seguir, veamos cómo
es una armónica por dentro*:

Como veis, es bien sencillo...Y ahora las diferencias entre modelos
y marcas. El dibujo corresponde a una Hohner Meisterklasse. Se supone
que es la mejor diatónica de Hohner, vale unas 9000 pelas. El
peine es de aluminio y las lengüetas de mayor calidad que las del
resto de modelos. De éstas llevaba el impresentable de Bruce
Willis dos maletines llenos cuando quiso hacernos creer que sabía
tocar la armónica en cierto programilla de televisión.
Será raro que os las encontréis en vuestra tienda habitual.
Sigamos con Hohner.
Si
os gusta que el peine sea de plástico tenéis con bastante
disponibilidad la Pro Harp, una que distinguiréis bien porque tiene
las cubiertas negras. Unas tres mil y poco. La Cross Harp es un poco mejor.
También es negra y su peine es de plástico dorado, pero
las lengüetas son mejores. Anda sobre las cinco mil.
Hay
otros modelos con el peine de plástico (Big River Harp, American
Ace...) pero no merecen la pena. De todas formas, el modelo con peine
de plástico más utilizado de Hohner es la Special20. Las
cubiertas son plateadas y su calidad es en EEUU algo superior a la Pro
Harp, pero aquí no (luego explicaré por qué). Pero
sin duda las más conocidas y usadas de Hohner son sus dos modelos
con peine de madera: la Marine Band y la Blues Harp (algo menos de 3000
y algo más de 3000 pelas, respectivamente).

Hohner Blues Harp MS
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Hohner Marine Band
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Hohner Cross Harp
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Respecto
a peine de madera vs. otros materiales, eso va según los gustos...el
peine de plástico es ligeramente más cómodo que el
de madera, pero éste le da otro tono al sonido, además del
sabor, el tacto con la lengua...no sé, como os digo, cada uno tiene
sus preferencias. A mí, por ejemplo, me gusta mucho más
la madera.
Y una vez hayáis elgido el material, ¿cuál escoger?.
Salvo las que comenté que tenían lengüetas especiales,
hoy por hoy la cosa es así de fácil: la que más guapa
os parezca; suenan exactamente igual. Desde hace algún tiempo,
Hohner monta en la Pro Harp, Special20, Blues Harp y Marine Band las mismas
placas de lengüetas. ¿Por qué es esto así?.
Pues porque a Hohner le dio un día por implantar lo que llamaron
Modular System (MS). Me explico: observaréis que las cubiertas
van atornilladas entre sí por los tornillos que aparecen en la
figura. A su vez, aunque no se vea, las placas van a su vez atornilladas
al peine. Esto permite intercambiar componentes, poner un peine de una
Marine Band con unas cubiertas de Pro Harp y unas placas de Cross Harp
(la cross harp es la única MS que monta unas placas distintas,
con mejores lengüetas), por ejemplo. Antes no era así, cada
armónica venía unida con remaches en lugar de tornillos,
y cada modelo tenía sus propias placas. Así, las Marine
Band antiguas sonaban distinto a las Blues Harp y duraban más (de
hecho, las Marine Band son, si queréis, las "genuínas"
armónicas de blues, puesto que son las que usaron todos los grandes;
Hohner lanzó en su momento las Blues Harp "específicamente"
para blues, ya que el hecho de que sus lengüetas fueran ligeramente
más finas, permitía hacer bendings -ver más adelante-
con más facilidad; justo por eso se rompían antes). En Estados
Unidos aún no se ha implantado por defecto el sistema MS y casi
todo lo que hay es a la vieja usanza. Por aquí las antiguas son
escasas, de vez en cuando se encuentra alguna tienda a la que le queda
alguna suelta. Para distinguirlas, simplemente hay que mirar a las cubiertas:
si tienen un tornillo a cada lado son MS; si tienen dos remaches a cada
lado son de las antiguas (Hand Made -hechas a mano-, que las llaman los
de Hohner). Y si no, en todo caso, las MS tienen grabadas las siglas MS
en la cubierta.

Despiece
de una Lee Oskar
|
Así
que por parte de Hohner esto es lo que hay. En lo que a mí concierne,
uso casi siempre Marine Band, aunque sólo sea por nostalgia de
los antiguos, jeje...Y si puedo pillar de las antiguas, mejor, porque
esas sí que suenan como a mí me gusta.
Respecto a Lee Oskar, todos sus modelos llevan piezas completamente intercambiables
y montan peines de plástico.
A
diferencia de las Hohner, los recambios de las placas de lengüetas
sí están disponibles en las tiendas de música españolas
(Hohner tiene recambios, pero por alguna razón no se distribuyen
por aquí), evidentemente a menos precio que una armónica
nueva. Lee Oskar fabrica cuatro modelos distintos de diez agujeros: Major
diatonic, Melody maker, Natural Minor y Harmonic minor (Hohner también
tiene modelos con afinaciones menores, pero son difíciles de encontrary
además no me acuerdo de cómo se llaman...).
La
única diferencia existente entre ellas es la afinación.
La más habitual, como
podréis suponer, es la Major diatonic.Las otras son variaciones,
todas ellas diseñadas para poder tocar en segunda posición
(ver más adelante), que es a la que uno se acostumbra porque es
la más normal, con facilidad en modos y estilos en los que de otra
forma se haría complicado tocar con la afinación diatónica.
En mi opinión son armónicas para vagos, pero es sólo
una opinión...A lo que debería(mos) aspirar todos a los
que nos gusta esto de la armónica es a poder tocar lo que sea con
una diatónica. Poder se puede, pero es muy, muy difícil...Yo
no conozco personalmente a nadie que pueda, así que por otra parte
me parece lógico que tengan salida estos modelos. Las diferencias
respecto a las Hohner son principalmente tres: precio, sonido y facilidad
de toque.

Armónica Lee Oskar sin
destripar
|
Las Lee Oskar valen unas cuatro mil y pico pelas, aunque los recambios
de placas son algo más baratos, claro. Tienen un sonido, digamos,
más brillante, incluso a veces, para mi gusto, chillón,
que las Hohner. Ahí entran, por tanto, los gustos de cada cual
entre un sonido u otro. Lo mejor que se puede hacer es comparar, desde
luego, osea,
comprar la Hohner que más os guste y una Lee Oskar en el mismo
tono y ver cuál os convence más. Es más barato que
comprarse una Les Paul y una Telecaster para decidir cuál va a
ser vuestra guitarra...Y en cuanto a su dureza (entendiendo por dureza
lo que cuesta hacer un bending) son unas armónicas bastante blandas,
más que las Marine Band y desde luego más que las antiguas
Marine Band, y sorprendentemente, no por ello duran poco. Charlie Musselwhite
decía en una entrevista que le duran como tres veces más,
creo recordar, que las Marine Band...Claro que a Charlie Musselwhite los
de Lee Oskar le pagan por promocionar sus armónicas...En cualquier
caso, sí que es cierto que son bastante duraderas, sí, aunque
no tengo datos numéricos porque mi cantidad de Lee Oskars es muy
reducida como para hacer un estudio.
¿Cómo
se distribuyen las notas en una armónica?
La distribución de las notas o afinación de una armónica
depende del tipo que sea. Las dos afinaciones más comunes son
la diatónica o Richter y la cromática. En primer lugar,
utilizaré la notación habitual para las tonalidades y
las notas, esto es, C, D, E, F, G, A, B, que corresponden, respectivamente,
a Do, Re, Mi, Fa, Sol, La y Si. Supongamos que tenemos una armónica
diatónica en Do (C). Su afinación es:
| |
Agujero
|
|
1
|
1
|
2
|
3
|
4
|
5
|
6
|
7
|
8
|
9
|
10
|
|
Soplado
|
C
|
E
|
G
|
C
|
E
|
G
|
C
|
E
|
G
|
C
|
|
Aspirado
|
D
|
G
|
B
|
D
|
F
|
A
|
B
|
D
|
F
|
A
|
Lo
que permite esta afinación es que tanto soplando como aspirando
se tengan acordes propios de la tonalidad de Do. Como yo no tengo ni
idea de armonía ni teoría musical no puedo deciros los
nombres de los acordes, pero a poco que os fijéis en la tabla
y a poco que sepáis podréis identificarlos perfectamente
(CEG, DGB, ...). En principio
la afinación Richter fue creada para que con una armónica
en Do se tocaran canciones que estuvieran en Do, lo que hoy en día
conocemos como tocar en primera posición o "straight harp",
pero posteriormente se descubrieron muchas más posibilidades,
siendo la más destacada y a la vez la más usada en el
blues el hecho de tocar en la quinta del tono del que está la
armónica, esto es, por ejemplo, con una armónica en Do,
tocar en Sol. Es lo que se llama segunda posición o "cross
harp", pero de eso hablaremos más adelante. Esto por lo
que respecta a una armónica en Do. Para obtener la tabla de cualquier
otra armónica basta observar los intervalos entre notas que hay
en la tabla anterior y tener en cuenta que el primer agujero soplado
da siempre la nota en la que está afinada la armónica.
Cosa curiosa, si alguna vez intentáis afinar una guitarra a partir
de una armónica y después váis a comprobarlo con
el afinador, veréis que vuestra guitarra no está perfectamente
afinada. Eso es porque el patrón de afinación de las armónicas
Richter no sigue el tradicional de los 440 Hz del La, sino que hay una
ligera desviación en las frecuencias.
Observaréis que faltan notas en lo que uno esperaría que
fuera una escala normal do-re-mi-fa-sol-la-si. Por ejemplo, en la octava
baja de la armónica, es decir, en los agujeros del 1 al 4, faltarían
el Fa y el La, aparte de todos los semitonos intermedios. Pues el hecho
es que las notas estar están, pero digamos que están "ocultas".
De las veinte notas que se pueden dar de forma natural, un armonicista
técnicamente (muy) hábil es capaz de pasar a poder dar
nada menos que 42 notas. Eso es posible a través de lo que se
llaman bendings, overblows y overdraws, que veremos después.
Un armonicista normal debería ser capaz de obtener unas 33 notas
sin demasiados problemas (todas las notas "naturales" + todos
los bendings + overblow en el agujero 6, que es el más fácil).
En una armónica cromática las cosas son mucho más
sencillas: todas las notas están ahí, no se requiere ninguna
técnica especial para sacarlas, claro que luego hay que saber
usarlas...Por ejemplo, la afinación de una cromática de
dieciséis agujeros, la más habitual, sería
| 1 |
Agujero
|
|
1
|
1
|
2
|
3
|
4
|
5
|
6
|
7
|
8
|
9
|
10
|
11 |
12 |
13 |
14 |
15 |
16 |
|
Soplado
|
C |
E
|
G
|
C
|
C
|
E
|
G
|
C
|
C |
E
|
G |
C
|
C |
E
|
G
|
C |
|
Aspirado
|
D |
F |
A
|
B |
D |
F
|
A
|
B
|
D
|
F |
A |
B |
D
|
F
|
A
|
B |
Como se ha dicho antes, existen otras afinaciones, como las menores
(noten los que sepan del tema que los acordes que se obtienen en una
Richter son mayores en la primera y segunda posición, o al menos
eso tengo entendido...), aparte del hecho de que cada uno puede crear
sus propias afinaciones. Comentaremos más adelante cómo
afinar una armónica.
¿Cómo
funciona una armónica?
En principio, el funcionamiento de una armónica es sencillo:
las lengüetas que están en su interior vibran al paso de
una columna de aire, ya sea producto de un soplido o de una aspiración.
Según la longitud y peso de cada lengüeta, ésta vibrará
con una determinada frecuencia, que produce un sonido en una determinada
longitud de onda. Así, una armónica no es más que
un conjunto de lengüetas de longitud y peso variables cuya vibración
produce determinadas notas. La pregunta lógica es ¿por
qué no suenan las
dos lengüetas de un mismo agujero cuando soplamos o aspiramos por
él?. Cuando desmontéis una armónica podréis
ver la respuesta: las lengüetas están colocadas de forma
opuesta. La lengüeta que suena al soplar tiene el extremo libre
hacia la parte posterior de la armónica, mientras que la que
suena al aspirar lo tiene hacia la embocadura, y una lengüeta vibra
con su frecuencia natural cuando la columna de aire va desde el extremo
fijo hacia el extremo libre. Vale, sí, es una perogrullada, pero
me parecía conveniente contarlo. Lo curioso del caso es que esto
no es siempre así. De hecho, el fundamento físico de los
bendings y overblows se basa en que, cuando la presión de la
columna de aire que pasa por el agujero es suficiente, las lengüetas
pueden vibrar respondiendo a un flujo en sentido opuesto al que de forma
natural responderían. Esto lo veremos a continuación.
¿Qué
es un bending?
Bueno, pues sí, después de dar la coña todo el
tiempo con los bendings, al fin explicaré lo que son. En el poco
tiempo que llevo con esto de la armónica me he encontrado con
gente que me pregunta cómo es eso de que esté sonando
una nota y de repente, sin dejar de sonar, esa nota suba o baje así,
como quien no quiere la cosa. Bueno, pues eso es esencialmente lo que
se hace con los bendings, subir y bajar a partir de una determinada
nota, exactamente igual que se hace con una guitarra. Esto es lo primero
que un aspirante a armonicista debe dominar tras ser capaz de hacer
sonar los agujeros individualmente y por grupos. Por medio de los bendings
es posible obtener notas que de forma natural no es posible. Concretamente,
en una armónica diatónica afinada en Do, se obtendrían
las siguientes notas:
| BendingsPosibles |
1
|
1
|
1
|
1
|
1
|
1
|
1
|
Eb
|
F#
|
Bb,B
|
| Soplado |
C
|
E
|
G
|
C
|
E
|
G
|
C
|
E
|
G
|
C
|
| Agujero |
1
|
2
|
3
|
4
|
5
|
6
|
7
|
8
|
9
|
10
|
| Aspirado |
D
|
G
|
B
|
D
|
F
|
A
|
B
|
D
|
F
|
A
|
| Bendings
posibles |
Db
|
F#,F
|
Bb,A
Ab
|
Db
|
|
Ab
|
1
|
1
|
1
|
1
|
Observad
que en los agujeros en los que es posible hacer bendings hay un intervalo
entre las notas sopladas y aspiradas de al menos un tono entero, y a
través de los bendings se obtienen todos los semitonos intermedios,
ya sea aspirando si es que la nota soplada es más baja que la
aspirada, o soplando, si se da el caso contrario (con el bending siempre
se baja el tono de la nota natural). Por ejemplo, en el agujero tres,
hay un intervalo de tres semitonos entre la nota soplada, Sol, y la
aspirada, Si. Por tanto, aspirando se pueden obtener todas las notas
intermedias, es decir, Si bemol, La y La bemol.
Antes
de intentar (nótese el grado de tentativa) explicar de forma
escrita cómo se hacen los bendings, voy a explicar por qué
se hacen, o, mejor dicho, por qué suenan. La cosa es más
sencilla de lo que parece, y podréis encontrar una explicación
más detallada en las últimas ediciones del libro de Steve
Baker (echad un vistazo al final para ver la referencia completa). Resulta
que cuando se hace un bending, por ejemplo, aspirado, la que suena no
es, como cabría esperar, la lengüeta propia de la nota aspirada,
sino la otra, la que corresponde a la nota natural soplada. Esto sucede
porque cuando la presión de la columna de aire excede un cierto
límite y la caja de resonancia que forman la boca y el aparato
respiratorio adoptan una forma distinta, la lengüeta que está
sonando mientras aspiramos para de vibrar, se bloquea y comienza a vibrar
la lengüeta opuesta con una frecuencia mayor que con la que responde
de forma natural. Por ejemplo, en el segundo agujero, si aspiramos suena
un Sol, que es la nota que da la lengüeta de abajo, la que corresponde
al sonido aspirado. Si progresivamente se aumenta la presión
de la columna de aire y se cambia la forma de la caja de resonancia,
la lengüeta de arriba (la que sonaría si se soplara normalmente)
comienza a vibrar, a la vez que la de abajo deja de hacerlo. Sin embargo,
en lugar de vibrar con la frecuencia correspondiente al Mi, lo hace
con una frecuencia correspondiente al Fa sostenido, y si se aumenta
aún más la presión, llega al Fa. De hecho, si se
abre la armónica y se tapa con el dedo la ranura de la lengüeta
aspirada y se aspira fuerte, solamente sonará la nota correspondiente
al bending. De forma análoga pasa cuando los bendings son soplados:
deja de sonar la lengüeta que suena al soplar y empieza a sonar
la de la nota aspirada.
¿Cómo
se hace un bending?
Aaaaaaahhhh...Buena
pregunta, sí...La cosa, a pesar de ser sencilla una vez que se
descubre y se controla, es terriblemente complicada de explicar. Lo
mejor, desde luego, es tener delante a alguien que lo haga para oir
cómo debe sonar lo que se tiene que hacer. Básicamente
la idea consiste en adaptar la forma de la cavidad de resonancia (osea,
de la boca y la garganta) para conseguir que resuene una nota más
grave de la que de forma natural se produce en el agujero en el que
se esté intentando el bending, a la vez que se aspira o sopla
con más fuerza de lo habitual. Para conseguir esto hay que bajar
la mandíbula y echar la lengua un poco hacia atrás y hacia
abajo, pero sin que la embocadura pierda presión de sellado sobre
la armónica, más bien al contrario. Para empezar, el más
fácil es el bending del agujero cuatro aspirado. Los bendings
soplados son algo más complicados, pero no mucho más,
y la forma de conseguirlos es esencialmente la misma, salvo que en vez
de aspirar hay que soplar (gracias, Perogrullo). No sé qué
más decir, salvo que se intente una y otra vez hasta que salga...Ya
dije al principio que esto no pretendía ser ningún curso
de armónica, y el que avisa...
¿Qué
son los overblows y overdraws
Esencialmente
se trata del mismo efecto físico que el del bending, salvo que
lo que se consigue, en lugar de bajar el tono, es subirlo. En un overblow,
si se hace algo parecido a lo que se hace en un bending soplado sobre
el canal del agujero que se esté soplando, la lengüeta de
soplado irá bloqueándose y comenzará a vibrar la
de aspirado, como cabría esperar, a una frecuencia superior a la
suya. Lo que pasa es que como en los agujeros en los que se pueden hacer
overblows la nota aspirada es más aguda que la soplada, el efecto
que se consigue es subir al menos un tono. Por ejemplo, el agujero seis:
en este agujero la nota soplada es un Sol, y la aspirada un La. Al hacer
un overblow, dejará de sonar el Sol de la lengüeta de soplado
y sonará la lengüeta de aspirado por encima de su afinación,
esto es, dando un Si bemol, con lo que hemos subido un tono y medio. El
overdraw es exactamente lo mismo, pero aspirando. En total, se pueden
hacer los overblows y overdraws que aparecen en la tabla.
| OverblowsPosibles |
Eb
|
Ab
|
C
|
Eb
|
F#
|
Bb
|
1
|
1
|
1
|
1
|
| Soplado |
C
|
E
|
G
|
C
|
E
|
G
|
C
|
E
|
G
|
C
|
| Agujero |
1
|
2
|
3
|
4
|
5
|
6
|
7
|
8
|
9
|
10
|
| Aspirado |
D
|
G
|
B
|
D
|
F
|
A
|
B
|
D
|
F
|
A
|
| Overdraws
posibles |
1
|
1
|
1
|
1
|
1
|
1
|
Db
|
F
|
Ab
|
Db
|
De
esta forma, alguien que maneje con precisión las técnicas
de bending, overblow y overdraw puede llegar a tocar una armónica
diatónica de forma completamente cromática. Ojo, que esto
de los overblow/draw es bastante más complicado que los bendings,
así que despacito y buena letra, que dicen por ahí...
¿Qué
es eso del "tono"?
El tono es, a mi juicio, lo más importante y personal que puede
tener un armonicista, es lo que le imprime carácter a la hora de
tocar. Viene a ser algo asi como el "sonido" característico
de un armonicista, y no depende de qué armónicas, qué
micro o qué amplificador utilice, sino de sí mismo, de su
cuerpo y de su alma (de acuerdo, me ha quedado un poco hortera esto último,
pero sabéis lo que quiero decir). Para conseguir un buen tono entran
en juego muchos factores, pero sobre todo lo fundamental es cómo
se utilice la caja de resonancia que conforma todo el aparato respiratorio.
La boca, la lengua, la garganta, la nariz, el diafragma...Todo cuenta.
Haced la prueba: tocad una nota con la boca casi completamente cerrada,
con la lengua casi pegada a la armónica, sin apenas hueco para
el aire, y, sin que cese el sonido, abrid la boca (es decir, bajad la
mandíbula, pero sin separar los labios de la armónica, evidentemente)
y echad la lengua hacia atrás todo lo que podáis. Suena
distinto, ¿verdad?...Pues ahí está la cuestión.
Algo esencial para dotar de personalidad el sonido de uno es el control
del diafragma: poder mantener una nota sin vibrato, con un vibrato muy
corto y rápido, con uno lento, largo y profundo...Todo son matices
y todos cuentan a la hora de conseguir un buen tono. La técnica
está muy bien, uno puede dominar muchas escalas, tocar a mucha
velocidad, ser un gran improvisador...pero si no se tiene un buen sonido,
un buen tono, eso no sirve para nada.
¿Cómo
consigo una buena amplificación?
Para
esto son fundamentales dos cosas: un buen micro y un buen amplificador.
"Nos ha jodido Mayo con las flores", pensaréis...Pues
sí, es una perogrullada (una más), en efecto. La cuestión
es qué micro y qué amplificador comprar, claro. Bueno, todo
depende del tipo de música que queráis hacer. Como de lo
único que yo puedo hablar es de blues, al blues me restringiré.
En él hay que diferenciar dos tipos de amplificaciones, según
el estilo que se quiera tocar: acústico (country blues, delta,
Piedmont...) o eléctrico (Chicago, Texas, West Coast...). Cuando
uno toca en acústico la idea es que se recoja de la mejor manera
posible el sonido natural de la armónica. Ahí no hay trucos:
un buen micro de voz y el tono de uno es lo que da un sonido óptimo.
Dónde se enchufe el micro depende de la infraestructura del sitio
donde se toque. Si es un local pequeño sin mesa de sonido (lo ideal
sería que fuera lo suficientemente pequeño y el público
lo suficientemente respetuoso como para poder tocar a pelo, si micros
ni nada, pero eso sucederá las menos de las veces) o bien se enchufa
uno el micro al equipo de voces que se lleve o bien a un amplificador
de transistores que dé un sonido limpio. Para esto no van bien
los amplificadores de válvulas, porque éstos tienden a saturar
un poco, y eso no conviene en este caso. La ecualización debe ser
casi plana, si acaso enfatizando un poco la gama media-alta del registro.
Como decía, un buen micro de voz es preferible a un micro específico
de armónica, precisamente por proporcionar un sonido natural, sin
la saturación que dan estos otros micrófonos. Los más
utilizados para esto son los Shure SM58 y SM57 (este realmente es un micrófono
que se utiliza más, por ejemplo, para sonorizar amplificadores
a través de una mesa de sonido, apuntando al cono, pero por el
registro que tiene da
bastante buen resultado), o sus versiones mejoradas Beta58 y Beta57.
Personalmente
creo que la diferencia de calidad entre los SM y los Beta no justifica
la diferencia de precio, pero se supone que éstos
son mejores. Hay otras muchas marcas: Senheiser, Beyern-Dynamic, Electrovoice,
Behringer, AKG...Mi experiencia con ellas es reducida y, en la mayoría
de los casos, inexistente, así que no puedo comentar nada de ellos,
pero los Shure son unos micrófonos muy utilizados, y la serie 58,
bien SM, bien Beta, es hoy en día el estándar en la sonorización
de voz.
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Hohner
Blues Blaster
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Shure
520DX Green Bullet
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La
amplificación de la armónica en el blues eléctrico
da mucho más de sí. Los armonicistas de Chicago en los años
40 y 50 marcaron la pauta del sonido que hoy en día se busca para
la armónica amplificada: un sonido grave, profundo, cerrado, oscuro
y saturado. Para ello utilizaban amplificadores de válvulas (aún
no existían los de transistores) y micrófonos de los que
se usaban en centralitas de comunicaciones, como las de los taxis, la
policía o las conserjerías de centros públicos para
la megafonía. Aquí podéis ver una colección
de micros de época Astatic, Shure y Electrovoice, respectivamente.
El
uso que le dieron a estos micrófonos provocó que hoy en
día dos de ellos se hayan erigido como los estándares en
amplificación de armónica y se vendan para este propósito:
el Shure Green Bullet y el Astatic JT-30 (que Hohner vende bajo su propia
marca como Blues Blaster, con la única diferencia de que la carcasa
es azul marino cromado en lugar de negro mate, como la del JT-30).
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Shaker
Mic
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Strnad
Harmonica Pickup
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Ruskin
Original
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Ambos
proporcionan un sonido más saturado, con la diferencia de que en
el Astatic la saturación es algo menor, menos "guarro",
por decirlo de alguna forma, y su sonido ligeramente más brillante,
con más respuesta en agudos. Existe una modificación del JT-30,
el JT-30 Mr. Downchild Custom, cuyo sonido, a pesar de ser parecido al del
original, gana algo más en saturación. Otros micros utilizados
en el mundo de la armónica amplificada son el Shaker, el Shaker Madcat,
el Strnad, o los que fabrica Frank Ruskin, todos ellos adquiribles a través
de internet.

Harp King
|
El
otro elemento fundamental es el amplificador. Hoy en día
existen amplificadores diseñados y construidos
específicamente para armónica, como el Harp King (el original
con seis conos, seis, de diez pulgadas, aunque hay un modelo con cuatro),
el Sonny Jr., el Spirit Harp Pro o el JMS Harmonica
Sin
embargo, la inmensa mayoría de los armonicistas utilizan amplificadores
de guitarra. De ellos los que se llevan la palma son los modelos antiguos
de Fender y la reedición del Fender Bassman del 59.
La
elección del amplificador es una cosa muy personal, ya que depende
del sonido que a uno le guste. En líneas generales se suele convenir
en que los amplificadores antiguos o "vintage" son mejores y
más duraderos, debido a que no se basan en un circuito impreso,
como la mayoría de los de ahora, sino en un circuito electrónico
más robusto, con mejores soldaduras y mejor cableado. Se suele
decir también que lo ideal para la armónica son los conos
de diez pulgadas, frente a los de doce que suelen montar muchos amplificadores
de
guitarra, pero como decía, esto es una cuestión de gustos.
Algunos armonicistas utilizan un Fender Twin Reverb, que lleva dos altavoces
de doce pulgadas, aunque una gran mayoria se inclina por modelos como
el Fender Champ, el Princeton Reverb, el Super Reverb y
los Bassman de los 50 y 60, todos ellos con conos de diez pulgadas, además
del mencionado Bassman59 RI (de reissue -reedición-).

Sonny Jr.1
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Spirit Harp Pro
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Un
amplificador parecido al Bassman es el Peavy Classic50 4x10, que aunque
tiene un sonido bastante bueno y un precio asequible, sobre todo en comparación
con el Bassman, no es lo mismo, aunque no deja de ser una buena opción
para un presupuesto ajustado, especialmente considerando la dificultad
que hay en nuestro país para conseguir material vintage.
De
lo que fabrica Fender actualmente, aparte del Bassman59 RI y la reedición
del Twin Reverb del 65, por un precio más asequible están
el Blues Junior o el Hot Rod Deluxe. Como siempre, depende todo de la
pasta que uno pueda gastarse, además de que hay que tener siempre
presente que un buen amplificador ayuda a conseguir un buen sonido, pero
recordad que si uno no tiene un buen tono, no hay ampli que valga...
|

|
Una
vez que se tiene el amplificador y el micrófono, ¿cómo
se consigue ese sonido saturado y oscuro?. A pesar de las guías
que se puedan dar, la única verdad es la que uno encuentra...Hay
que experimentar con el ampli, con el micro, con todo...Variar la forma
de coger el micro, la separación con la armónica, el sellado
que las manos hacen en torno al micro y la armónica (cuanto más
hermético sea el sellado y más se aleje la armónica
del micro, más opaco y cerrado será el sonido), la ecualización
del amplificador...Todo
ello contribuye. Como norma general, en el amplificador deben tenerse
los graves altos (yo los pongo en torno a 8 sobre 10) y los agudos bajos
(2 sobre 10). No sabría decir exactamente qué hacer con
los medios, si el amplificador tiene control para ellos (ninguno de los
míos lo tiene), pero desde luego no conviene que su presencia destaque
ni que estén ausentes completamente. Si el amplificador tiene reverb,
es recomendable que no esté muy alta (entre 2 y 3 sobre 10 está
bien). El Bassman, por ejemplo, no tiene reverb. Si el amplificador tiene
volúmen general y volumen del canal, tened en cuenta que el volumen
de canal aporta más saturación que el general, puesto que
actúa sobre las válvulas de potencia, mientras que el general
lo hace sobre las de preamplificación. Hay que tener mucho cuidado
también con los micros de armónica porque se acoplan muy
fácilmente. Esto de acoplarse se llama más correctamente
"retroalimentación" (feedback, en inglés), y es
un fenómeno que consiste en que si el micrófono está
apuntando hacia la fuente de sonido por la que se amplifica (osea, los
altavoces), el micro recoge su propio sonido, que a su vez es amplificado
y recogido de nuevo más alto por el micro...Eso produce esos típicos
pitidos rompetímpanos tan característicos, y los micrófonos
de armónica, como saturan más el sonido que los de voz,
son más propensos a este tipo de problemas.
¿Cómo
se afina una armónica?
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(*) Subiendo
el tono
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Pues
sí, una armónica se puede afinar, entre otros muchos ajustes
que se le pueden hacer. Si hay que afinar una armónica es porque
una o más lengüetas están desafinadas, es decir,
suenan fuera de tono. El principio básico de la afinación
es el siguiente: si se quiere subir el tono de una lengüeta se
le debe quitar metal de la parte libre, de la que vibra, mientras que
si se quiere bajar el tono, debe quitársele por la parte del
remache que la une a la placa metálica. Antes de explicar cómo
hacer esto, voy a contar
por qué es así. La lengüeta vibra a una determinada
frecuencia, que es la que a través de nuestro oido, nosotros
percibimos como un determinado sonido, y cuanto más rápido
vibre la lengüeta, mayor será la frecuencia, y por tanto
más agudo el sonido. Si la lengüeta pierde peso en la parte
libre vibrará a mayor velocidad, luego subirá el tono,
mientras que si pierde peso en la parte remachada, la parte libre, comparativamente,
será más pesada, con lo que le costará más
vibrar, lo hará a una menor frecuencia y su tono bajará.
Una vez que sabemos por qué tenemos que hacer lo que tenemos
que hacer, veamos cómo hacerlo. Tanto Hohner como Lee Oskar venden
kits de reparación y mantenimiento de armónicas, pero
la verdad es que no merece la pena gastarse la pasta que piden por algo
que se puede hacer perfectamente con un par de destornilladores y una
lima de uñas. Lo primero es quitar la cubierta de la placa correspondiente
a la lengüeta que esté desafinada. Si la armónica
es de las que vienen ensambladas con tornillos, necesitaréis
un destornillador de estrella, y si es de las que vienen con remaches
basta con hacer palanca en varios puntos cercanos a los remaches para
que la cubierta se desprenda con facilidad. Bien. Si la lengüeta
desafinada es de aspirado la cosa es más fácil, puesto
que veréis que las lengüetas están montadas por la
parte de fuera de la placa.
|

(*) Bajando
el tono
|
De
lo que se trata es de levantar un poco la lengüeta, por ejemplo
colocándole un destornillador plano finito o una placa de metal
debajo, y, bien limar, bien rascar con una lezna, la parte correspondiente
de la lengüeta: la libre si queremos subir el tono o la del remache
si queremos bajarlo. Obviamente esto debe hacerse con cuidado de no
dañar ni la lengüeta en reparación, ni ninguna de
las adyacentes. Lo mejor es probar primero con alguna armónica
vieja que ya esté desechada.
Si la lengüeta desafinada es de soplado, cuando se quita la cubierta
de arriba para descubrir las lengüetas, uno se da cuenta de que
éstas están fijadas por la otra parte de la placa, es
decir, hacia el interior de la armónica. Tenemos entonces dos
opciones. La primera es desmontar la placa del peine y proceder de forma
análoga a la anteriormente descrita.
La
otra consiste en introducir un destornillador plano finito, o herramienta
semejante, por el agujero desafinado y levantar la lengüeta de
arriba hasta que sobresalga por encima del hueco de la placa. De esa
forma se puede acceder a ella con la lima o la lezna
y llevar a cabo las mismas operaciones que en el caso anterior.
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(*) Levantando
la lengüeta
|
Obviamente
en esta situación será más fácil subir el
tono que bajarlo, por cuestiones de accesibilidad, pero también
hay que tener en cuenta que por lo general las lengüetas suelen
desafinarse hacia abajo, es decir, su tono se vuelve más grave,
con lo cual, la afinación más corriente será la
de agudizar el tono.
Hay que tener en cuenta también que durante el proceso pueden
producirse pequeñas alteraciones involuntarias que conduzcan
a que la lengüeta no suene o lo haga con dificultad, como por ejemplo
la desviación horizontal de la lengüeta en la placa (en
cuyo caso lo único que hay que hacer es centrarla en el agujero)
o el excesivo incremento o disminución del ángulo de apertura
de la lengüeta con respecto a la placa (fácil de reajustar
de forma evidente: aumentándolo si ha disminuido o disminuyéndolo
si ha aumentado). También hay que tener en mente que cuando una
armónica se desafina al cabo de cierto tiempo es debido a su
uso, y la pérdida de tono vendrá dada por la fatiga del
metal que compone la lengüeta. Si la fatiga aún no es total,
afinando la lengüeta se conseguirá que vuelva a su tono
correspondiente, pero es muy probable que al cabo de relativamente poco
tiempo vuelva a desafinarse, y tanto menor será el tiempo que
dure afinada cuanto mayor sea la fatiga del metal. En última
instancia, si la lengüeta ha pasado a mejor vida, no hay afinación
que valga. O bien se sustituye la lengüeta, o bien la placa, o
bien la armónica.
¿Qué
es eso de las "posiciones"?
Posiblemente
habréis oido alguna vez eso de "toca en segunda posición",
o puede que os hayan contado vagamente que no se toca con una armónica
que esté en el mismo tono que la canción que se esté
tocando...Lo cierto es que existen muchas formas de tocar, según
el tono en el que se haga. Esto de las formas de tocar se llaman "posiciones",
y decir que se toca en una u otra posición simplemente denota
el hecho de estar tocando en un determinado tono con una armónica
afinada en otro cierto tono. Por ejemplo, tocar en Sol con una armónica
en Do es hacerlo en segunda posición, tocar en La con una armónica
en La es hacerlo en primera, tocar en Do con una armónica en
Si bemol es hacerlo en tercera...A pesar de parecer complicado es muy
sencillo. Todo se basa en lo que se ha dado en llamar el círculo
de las quintas:
Observad
que la disposición de las notas en el círculo en el sentido
de las agujas del reloj es avanzando una quinta (es decir, tres tonos
y medio, o siete semitonos) en cada paso. Supongamos que tenemos una
armónica en Do. Se dice que tocamos en primera posición
cuando lo hacemos en el mismo tono de la armónica, en este caso,
en Do. Tocar en segunda posición consiste en tocar en la quinta
del tono en el que tenemos la armónica, en este caso, en Sol.
Tocar en tercera posición se define como tocar en la segunda
del tono en el que está afinada nuestra armónica, en Re,
en este caso. Pero obsérvese que Re es a su vez la quinta de
Sol. Si continuamos así, vemos que tocar en cuarta posición
es tocar en La, que es la quinta de Re, tocar en quinta es hacerlo en
Mi, que es la quinta de La, y así sucesivamente hasta completar
las doce posiciones existentes aumentando de quinta en quinta. Y lo
mismo que se ha dicho para una armónica en Do es aplicable a
cualquier otra afinación. No hay más que mirar el círculo
para saber, para cualquier armónica, a qué posición
corresponde tocar en cada tono posible.
Muy
poca gente es capaz de tocar con fluidez en las doce posiciones, puesto
que hay que dominar completamente toda la técnica de bendings,
overblows y overdraws, pero teóricamente es posible hacerlo.
Hay tres posiciones que son las más utilizadas, las tres primeras,
y de éstas es la segunda posición la que con mucha diferencia
se emplea en los discos de blues, rythm'n'blues y rock que oigáis
en los que aparezca una armónica. La distribución de notas
en la armónica diatónica hace posible que tocar en estas
tres posiciones, en especial en la segunda, haga óptimo el aprovechamiento
de los bendings, que es lo que todo el mundo debe saber manejar con
soltura, a la vez que se puedan utilizar acordes, tanto soplados como
aspirados para apoyar la melodía. Cualquier buen libro en el
que se enseñe técnica de armónica os contará
cómo tocar en cada una de estas tres posiciones.
¿Qué
discos me compro?
Bueno, ésta es una pregunta comprometida, porque cada cual tiene
sus gustos, y aunque no voy a dar una lista de discos, sí creo
conveniente citar algunos nombres que deben ser imprescindibles en la
discoteca de cualquiera que pretenda tocar blues con la armónica.
Evidentemente no están todos los que son, porque tampoco es procedente
ser exhaustivo, sino dar unas indicaciones sobre qué camino seguir,
pero sí son todos los que están. Veamos...como decía
antes, el sonido de la armónica amplificada se definió
en los años cuarenta, en Chicago. Cualquier armonicista de esta
época será interesante de escuchar, pero hay dos individuos
que sentaron cátedra: Big Walter "Shakey" Horton
y Little Walter Jacobs. Cualquier disco que se compre de ellos
será una inversión inmejorable. De la misma época,
pero con un sonido más natural, sin amplificar, es Rice Miller,
también conocido como Sonny Boy Williamson II. Éste
es otro genio de la armónica de blues del que hay que tener algo.
Es la máxima expresión de cómo se puede decir mucho
con poco, de cómo con una sola nota se pueden poner los pelos
de punta...Estos tres son imprescindibles. Hay otros de la misma escuela
cuya audición y estudio no es ningún desperdicio, más
al contrario: James Cotton, Junior Wells, Carey Bell, George "Harmonica"
Smith...Y luego los armonicistas de blues rural, esenciales para
dominar técnicas de acompañamiento y efectos de lengua
y manos: John Lee "Sonny Boy" Williamson I, Sonny Terry,
Slim Harpo (bueno, éste no es exactamente blues rural, sino
más bien blues de los pantanos de Louisiana, pero se le puede
meter por aquí), Hammie Nixon, Joe Hill Louis, Hotshot Love,
Jazz Gillum, DeFord Bailey o Willie Nix...
Hoy
en día hay muchísimos armonicistas de blues muy buenos:
Jerry Portnoy, William Clarke (éste se murió hace
poco, pero es coetáneo del resto de los que se mencionan aquí),
Rod Piazza, Rick Estrin, Billy Branch, Charlie Musselwhite, y
muchos, muchos más...Pero la primera referencia deben ser los
del párrafo anterior. Tiempo habrá para aumentar la discoteca.
Supongo que debería hablar un poco de algo que no sea blues...Por
citar algunos nombres, Howard Levy, Toots Thielemans, Douglas Tate,
Larry Adler, Greg Szlapczynski, Jean-Jacques Milteau, Robert Bonfiglio
o el español Antonio Serrano son una mínima representación
de lo que la armónica es capaz en estilos musicales distintos
del blues, como el Jazz, la Bossa Nova o la música clásica.
¿Cómo
aprendo a tocar la armónica?
La pregunta del millón (o una de ellas...). Sin duda alguna lo
mejor es encontrar a alguien que pueda enseñar los primeros pasos.
La armónica es un instrumento en gran parte autodidacta, pero
creo que una guía al principio ahorra muchísimo tiempo.
Los libros están bien, pero nada mejor que una persona física
para ver y oir a la vez cómo se hacen las cosas que deben hacerse.
Si no tenéis forma de encontrar un buen profesor, estos son algunos
libros y autores cuya lectura merece la pena.
"The
Harp Handbook". Steve Baker (1989, última edición
que conozco de 1999), Wise Publications, a division of Music Sales.
Un gran libro. Un compendio sobre lo que hay que saber de la armónica
además de una buena guía para dar los primeros pasos.
"Blues
Harp".
Tony "Little Sun" Glover I (1967), Oak Publications. Tiene
el regusto de lo antiguo bien hecho.
Como yo no tengo más libros no puedo comentar nada más,
pero lo cierto es que hay una cantidad importante de material de aprendizaje,
como siempre, complicado de encontrar en las tiendas del país,
pero fácilmente accesible a través de internet. A continuación
va una lista de autores que se han dedicado a poner por escrito sus
conocimientos y enseñanzas armoniqueras, y cuyas obras podréis
encontrar fácilmente en tiendas virtuales:
- Tom
Ball (tiene un libro muy guapo sobre
Sonny Terry)
-
David Barret
-
Phil Duncan
-
Kim Field
-
Jon Gindick
-
David Harp
-
Richard Hunter
(un buen libro sobre jazz con la armónica)
-
Jerry Portnoy (un
curso con libro + 3 CDs, nada menos)
-
Douglas Tate
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