El 23 de abril de 1940 en Natchez, Mississippi; estaban de fiesta. El Natchez Rhythm Night Club Dance Hall, una antiguo edificio de madera y metal corrugado que había sido utilizado como almacén y más tarde como sala de baile para negros, presentaba esa noche la actuación de Walter Barnes (1905-1940) and His Royal Creolians, una banda venida de Chicago que prometía un buen concierto de swing y unas horas de diversión. Barnes llevaba tras de sí una buena reputación como clarinetista, saxofonista y director de banda. Era natural de Vicksburg (Mississippi) y había crecido y desarrollado su carrera en Chicago, a pesar de lo cual realizaba frecuentes giras por el Sur. Su presencia en el escenario la noche del 23 de abril de 1940 fue un amargo giro del destino. Tiny Bradshaw y su banda tenían previsto actuar ese día en el Rhythm Night Club pero pocos días antes aceptaron una oferta en el Apollo Theater de Harlem. Barnes estaba de gira por la zona y aceptó encantado un nuevo bolo cuando se lo ofrecieron.
El evento había congregado a unas setecientas personas según algunas fuentes. Según otras se habían pagado 557 entradas. Por aquellas épocas, la población estimada de Natchez no llegaba a las 1.600 almas. Hacia las 23.30, mientras sonaba la canción “Clarinet Lullaby” comenzó la tragedia.
En previsión de que nadie entrase sin pagar o que escuchase la música desde la calle para ahorrarse unas monedas (la entrada costaba 50 centavos), el propietario del había condenado las ventanas del local y con motivos decorativos había cubierto de una planta que crece en las proximidades del río y que recibe el nombre de “musgo español” rociado con un insecticida a base de petróleo para que acabase con las cucarachas. Un cigarro provocó el infierno cuando en algún lugar próximo a la única salida prendió el musgo y el local ardió como una tea mientras los asistentes buscaban la forma de abandonar el edificio. El musgo, las paredes de madera y el techo de metal que no dejaba salir las llamas convirtieron el lugar en un horno. En menos de una hora el Natchez Dance Hall era solo un amasijo de escombros, metal retorcido, teas humeantes y cadáveres.
Walter Barnes estuvo tocando hasta el final la canción “Marie” intentando mantener la calma. De los once miembros de su orquesta solamente se salvaron el batería Walter Brown y el bajista Arthur Edward, el resto incluyendo a la vocalista Juanita Avery y el propio Walter Barnes se contaron entre las 207 víctimas de la tragedia.
Walter Brown no volvió jamás a tocar la batería.
Walter Barnes era también columnista del Chicago Daily Defender, el más prestigioso periódico dirigido a los afroamericanos. El suceso, el entierro de los músicos en sus diferentes estados y el funeral del propio Barnes (asistieron 15.000 personas) fue ampliamente cubierto por el diario contribuyendo a la repercusión de la tragedia.
Cinco personas fueron arrestadas, acusadas de provocar el incendio y puestos en libertad sin cargos poco más tarde. La noche antes habían estado bebiendo por los bares y hablando de quemar el local. Al poco tiempo se colocaron placas conmemorativas, se erigieron monumentos y aparecieron algunos blues que contaban la historia.
Entre los primeros en tocar el tema en sus canciones figuran Lewis Bronzeville (“Mississippi Fire Blues” y “Natchez Mississippi Blues“, grabadas el 9 de mayo en Chicago)y “The Death of Walter Barnes“ del pianista Leonard “Baby Doo” Caston un antiguo compañero de andanzas de Willie Dixon al que acompaña en la armónica Robert Nighthawk. Las dos canciones de Lewis hablan de una chica perdida en la tragedia, la de Caston recuerda al músico que falleció intentando minimizar el desastre.
“Now, it was just about midnight, just about twelve o’clock
Poor Walter played his theme song, the dance floor began to rock
Lord and people were all dancing, enjoying their life so hard
Just in a short while, the dance floor was full of fire”
“The Natchez Fire” es una de las cuatro canciones conocidas que llegó a registrar a su nombre Gene Gilmore, le acompañan el propio Leonard Caston al piano y Robert Lee McCoy a la armónica
La grabación se hizo en Chicago , para Decca y el 4 de junio de 1940, poco más de un mes después del suceso y en la misma fecha y lugar que el tema firmado por Leonard Caston.
“Lord, I know how you Natchez people feel today
Some of them are thinking of the fire that took their children’s lives away”
Aunque hubo bastantes más, la más famosa de las canciones que hacen referencia al incendio de Natchez no llegaría hasta que Howlin’ Wolf registrase para Chess en 1956 su propia recreación de la tragedia contando la historia como si estuviese presente.
“Did you ever hear about the burning that happened way down in Natchez, Mississippi town?
Those buildings got to burning, there’s my baby laying on the ground
Charlotte Jones was there, Louisa was there
Rosa Mae was there, Louise was there
Did you ever hear about the burning that happened way down in Natchez Mississippi town?
I stood back, was looking, and the whole building come tumbling down”
Tres años después, en 1959; sería John Lee Hoocker quien diese su propia versión (equivocándose en la fecha y en otros detalles) de los hechos en “Natchez Fire (Burnin’)”
“Did you read about the fire?
Nineteen hundred and thirty-seven
Walter Barnes and his big band, they was swinging that night
The building had one door, it was on the side
The fire broke out late that night, people was screaming
They couldn’t get out, everybody running, running to the door
The door got jammed, nobody got out
All you could hear, crying “Lord have mercy, mmmm, save me, save me, save me”
En otras dos canciones posteriores “Fire at Natchez” de 1961 y “The Mighty Fire” de 1963, Hooker volvería a recordar la tragedia y la muerte de Walter Barnes.
No fueron las únicas canciones que se grabaron en los años inmediatos al suceso ni en épocas más recientes. “The Natchez Fire” de Howlin’ Wolf se ha convertido en un clásico repetido hasta la saciedad.
Otros músicos como el shouter Arnold Dwight “Gatemouth” Moore utilizaron la historia en su provecho. Cuando abandonó el blues para dedicarse a la carrera de predicador, “Gatemouth” Moore comenzaba inevitablemente sus sermones contando como sobrevivió al incendio de Natchez mientras cantaba con ellos en esa gira. Según su versión había salido al autobús en el momento en que estalló el incendio. Aunque Moore ejerció en alguna ocasión como vocalista en la banda, en esa ocasión el papel le correspondía a Juanita Avery que falleció en el incendio. “Gatemouth” ni siquiera estaba en la ciudad por esas fechas.
A Walter Barnes y a los miembros de su banda durante algún tiempo la población afroamericana los elevó a la categoría de héroes y ensalzó su hazaña de mantener la calma y continuar tocando hasta el último momento. Más tarde, cayó en el olvido.
Ramón del Solo