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Autor:
Santiago Páez Buendía
Robert Leroy Johnson nació en Hazlehurst, Mississippi, en el sur del Delta, el 8 de mayo de 1911, hijo de Julia Dodds y Noah Johnson. Desde pequeño Johnson mostró interés por la música, primero por el arpa y luego por la armónica. Fue enviado al colegio pero no demostró demasiado interés por el estudio. Un problema en la vista fue la excusa para abandonarlo definitivamente. Al finalizar los años 20 comenzó a demostrar un gran interés por la guitarra y empezó a frecuentar los clubes en los que observaba con cuidado a los guitarristas de la zona. Robert buscó asesoramiento en un músico con cierto renombre que vivía en Robinsonville. Era Willie Brown, quién trató de ayudar en todo lo que pudo al joven aspirante a músico y le acabó de enseñar los trucos y técnicas de la guitarra. Otro músico de gran predicamento por aquellos años también colaboró con Robert Johnson. Se trataba del legendario Charlie Patton. Empleó la mayor parte de su corta vida
en perfeccionar su destreza como bluesman, viajando por el Delta del Mississippi
e incluso por Canadá y Nueva York. Luego de este duro golpe pareció buscar alivio en la música. Un músico que tuvo gran influencia en él fue Son House, con quién Johnson comenzó a tocar en aquellos primeros años de la década de los 30. Robert se casó por segunda vez con Esther
Lockwood, con la cuál tuvo un hijo, Robert "Junior"
Lockwood, que también se dedicó al blues. En dos sesiones de grabación, Robert dejó estampada toda su obra. Éstas se llevaron a cabo el 23, 26 y 27 de noviembre de 1936, en una habitación del Hotel Gunter de San Antonio (Texas) y, posteriormente, el 19 y 20 de junio de 1937, en un edificio de oficinas de Dallas. Son once los discos de 78 r.p.m. que se editaron durante la vida de Robert Johnson, uno más se conoció una vez que la vida del músico se había apagado. Su obra alcanzó las 29 composiciones. De algunas de ellas dejó grabadas varias versiones. Un total de 42 grabaciones se conocen en la actualidad. Johnson, con su guitarra acústica Gibson semidestruida, realizó las grabaciones de cara a un rincón contra la pared. Una versión sugiere que esto se debía a su timidez, mientras que otra sugiere que Johnson estaba ni más ni menos que aprovechando la acústica del lugar. El músico y folckorista Ry Cooder se inclina por esta última. Alrededor de este virtuoso bluesman se tejieron cantidad de historias, convirtiéndose en la leyenda del blues por excelencia. La mas difundida es sin duda su supuesto pacto con el diablo: su alma a cambio de la llave que le abrió las puertas al conocimiento musical y a una increíble técnica guitarrística. En concreto, se afirmaba que en su pacto había entregado su alma a cambio de talento y ocho años de vida para disfrutarlo.
Además, en algunas de sus canciones Johnson hace alusiones a ese posible pacto. En "Cross Road Blues", por ejemplo, se habla de un cruce de caminos que muchos consideran como el lugar señalado para su encuentro con Lucifer, aunque no se habla de ningún pacto. Por otra parte, en "Me and The Devil Blues", se dice: "Early in the morning, when you knock at my door/Early in the morning, when you knock at my door/I said Hello Satan, i believe it's time to go". Bien fuera un pacto o las numerosas horas de estudio, la técnica depurada de Robert Johnson, unida a su voz un tanto fantasmal, se muestran magníficos en un buen número de temas continuamente revisados en el mundo del blues. Muchos de los que conocieron a Robert Johnson personalmente no dejaban de sorprenderse del talento de este joven músico. Los que viajaron y tocaron con él cuentan que podía mantener una conversación en una reunión llena de gente con la radio sonando de fondo sin prestarle aparentemente demasiada atención y al día siguiente tocar nota por nota cada una de las canciones que se habían emitido. Alcanzó tal sofisticación que superó a todos sus contemporáneos y marcó las pautas que artistas como Elmore James y Muddy Waters emplearon en el desarrollo del r&b. Una anécdota curiosa, que pone de manifiesto el virtuosismo de Johnson, está protagonizada por Keith Richards, guitarrista de los Rolling Stones, quien, tras escuchar a Robert Johnson por primera vez, enseguida quiso saber quien era el otro guitarrista. Richards no podía creer que fuese una sola persona el que tocaba.
El 27 es un número familiar dentro del rock, ya que artistas como Jimmy Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin y Kurt Cobain tuvieron su trágico final a esa misma edad. En 1961 se produjo la primer reedición de sus canciones, luego se realizaron otras reediciones, pero recientemente, en 1990, Robert Johnson alcanzó un importante reconocimiento popular con la edición del CD "Complete Recordings", con los 29 temas que él dejó grabados.
Santiago
Páez Buendía. |